El ruido rosa, popularmente utilizado para ayudar a dormir, podría afectar la calidad del descanso mucho más de lo que se pensaba. Un reciente estudio de la Universidad de Pensilvania alerta que este tipo de sonido puede interferir con una fase clave del sueño, afectando tanto la salud física como mental. La investigación sugiere que el impacto de este ruido podría ser más perjudicial de lo que se creía.
El estudio incluyó a 25 adultos sanos, con edades entre 21 y 41 años, quienes fueron sometidos a diferentes condiciones sonoras en un laboratorio durante ocho horas de sueño, durante siete noches consecutivas. Entre los sonidos probados estaban el ruido de aviones, el ruido rosa y una mezcla de ambos.
Los resultados revelaron que el ruido rosa, a un volumen de 50 decibelios —similar al sonido de una lluvia moderada—, redujo en casi 19 minutos la duración del sueño REM por noche. Esta fase es fundamental para el desarrollo cerebral, la regulación emocional y las habilidades motoras. Los investigadores subrayan que este tipo de sonido tiene un impacto directo sobre el descanso profundo, crucial para el bienestar.
Peor aún, cuando el ruido rosa se combinaba con el sonido de los aviones, los participantes experimentaron una disminución significativa tanto en el sueño profundo como en el REM, y un aumento de hasta 15 minutos en el tiempo que permanecían despiertos. Este efecto negativo no ocurrió cuando el ruido rosa o el ruido de aviones se reprodujeron por separado.
El estudio, publicado en la revista Sleep, también mostró que los participantes percibieron su descanso como más fragmentado y ligero en estas condiciones. Curiosamente, los tapones para los oídos fueron mucho más eficaces para proteger la calidad del sueño que el propio ruido rosa. Según Mathias Basner, uno de los científicos responsables de la investigación, los ruidos como el rosa pueden ser especialmente perjudiciales para los niños, quienes, por su desarrollo cerebral, pasan más tiempo en el sueño REM y son más vulnerables a estos efectos. Esto resalta la necesidad de investigar más a fondo los impactos a largo plazo de estos sonidos en la calidad del sueño.
Fuente: RT
360°/AR/DRR
