Personal de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos arribó a la ciudad de Manta, en la provincia de Manabí, para iniciar operaciones conjuntas con la Fuerza Aérea Ecuatoriana. Este despliegue se produce a pesar del rechazo del 60,82 por ciento de los ciudadanos, quienes anteriormente negaron la posibilidad de instalar bases militares extranjeras en el país, lo que ha generado fuertes cuestionamientos sobre la autonomía del territorio nacional.

    En ese sentido, el presidente Daniel Noboa justificó esta presencia militar como una medida de «corto plazo» dentro de una estrategia bilateral de seguridad, ya que según el mandatario, el objetivo es fortalecer a las fuerzas militares locales en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico.

    Noboa aseguró que esta operación permitirá identificar las rutas de las bandas delictivas y recuperar el control del país frente a quienes intentaron tomárselo. Por otro lado, sectores de la oposición han calificado esta llegada como un acto de injerencia.

    La excandidata Verónica Silva criticó lo que llamó «discursos traidores» que prometen una falsa paz a cambio de tutelaje externo. Silva recordó que la postura soberana de América Latina debe ser el rechazo a fuerzas extranjeras, insistiendo en que la dignidad de la nación depende de un pueblo organizado que defienda su soberanía.

     Las autoridades mantienen que la operación en la costa ecuatoriana es temporal y necesaria para desarticular la logística del narcotráfico.

Fuente: Medios Internacionales

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