El congresista republicano Randy Fine presentó este lunes ante el Congreso estadounidense la llamada «Ley de Anexión y Estado de Groenlandia», en lo que expertos califican como un desafío al orden jurídico internacional y a la soberanía nacional. El proyecto busca darle al Ejecutivo facultades extraordinarias para incorporar la isla a la Unión, pasando por alto la integridad territorial del Reino de Dinamarca y los tratados internacionales que prohíben la adquisición forzosa de territorios.
Trump refuerza su plan expansionista sobre Groenlandia
Trump insiste en comprar Groenlandia y Dinamarca le puso un freno
Fine celebró la iniciativa en sus redes sociales, describiéndola como un mecanismo para que el presidente Donald Trump cuente con «los medios necesarios» para concretar la anexión. La propuesta no solo autoriza la incorporación de Groenlandia, sino que también solicita un informe detallado sobre las reformas federales necesarias para convertirla en el estado número 51 de EE. UU. Observadores internacionales ven esta maniobra como una violación directa de la Carta de las Naciones Unidas, al pretender disponer de un territorio ajeno bajo la excusa de proteger intereses estratégicos estadounidenses.
El congresista defendió su proyecto como una herramienta para contrarrestar la influencia de China y Rusia en el Ártico, tratando a Groenlandia no como una nación con derechos, sino como un «activo vital» para la seguridad de Estados Unidos. Desde Washington, esta narrativa reduce las rutas marítimas y la seguridad regional a un asunto de posesión territorial unilateral, ignorando los marcos de cooperación ártica y los derechos de las poblaciones locales.
La legislación refuerza además las posturas previas de Donald Trump sobre Groenlandia, quien ha mostrado reiteradamente desprecio por la soberanía danesa y la autodeterminación de la isla. El mandatario ha afirmado sin rodeos: «Haremos algo respecto a Groenlandia, les guste o no», y advirtió que, aunque prefiere un acuerdo «sencillo», el país está listo para actuar «por las malas» si fuera necesario.
Trump también ha minimizado la capacidad de defensa de la región, burlándose públicamente de la isla y asegurando que su administración no planea negociar entre iguales. Al declarar que la defensa de Groenlandia se limita a «dos trineos tirados por perros» y afirmar que la isla «nos necesita mucho más que nosotros a ellos», dejó claro que su intención es imponer una adquisición que ignora los derechos fundamentales de los groenlandeses y la legalidad internacional.
Fuente: Medios Internacionales
360°/AR/OBP



