El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó el tono de sus declaraciones con nuevas advertencias dirigidas a Irán, en un contexto marcado por la escalada de tensiones en Oriente Medio. A través de sus redes sociales, el mandatario lanzó amenazas directas contra la nación persa y habló de una posible «destrucción total y muerte segura» del país, en medio de un escenario de confrontación militar que involucra a Washington y Tel Aviv.
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Las afirmaciones del líder republicano han generado cuestionamientos por su confrontación con principios básicos del derecho internacional, que prohíben el uso de la fuerza contra otros Estados y la amenaza contra poblaciones civiles como herramienta política. Trump justificó su postura alegando un supuesto «mal comportamiento» por parte de Teherán.
En ese contexto, el mandatario sostuvo que «se está considerando seriamente la destrucción total y la muerte segura de áreas y grupos de personas que no fueron considerados como objetivos hasta este momento». Con estas palabras, planteó la posibilidad de ampliar los objetivos de una eventual acción militar, al mencionar directamente a grupos humanos que hasta ahora no figuraban como blancos.
Cuestionamientos por amenazas y presión política
Las declaraciones también reflejan una estrategia de presión que, según analistas, apunta a debilitar al Estado iraní o forzar un cambio político interno. Trump llegó a calificar a Irán como el «perdedor de Oriente Medio» y aseguró que continuará en esa condición «durante décadas hasta que se rinda o, más probablemente, colapse por completo».
El mandatario insistió además en que «¡Hoy Irán recibirá un duro golpe!», una frase que incrementa la tensión en la región y aviva las preocupaciones sobre un posible conflicto de mayor escala. Al mismo tiempo, condicionó cualquier escenario de estabilidad a un cambio en el liderazgo político iraní.
En su mensaje también dejó claro que «no habrá acuerdo con Irán, salvo una rendición incondicional». Trump agregó que, tras la elección de un «líder grande y aceptable», Estados Unidos y sus aliados trabajarían para «rescatar a Irán del borde de la destrucción». El presidente cerró su publicación con un guiño a su conocido lema político, al afirmar que «harán a Irán grande de nuevo» bajo la influencia de Washington.
Irán rechaza exigencias de rendición
Desde Teherán, las autoridades iraníes respondieron con firmeza a las declaraciones del presidente estadounidense y rechazaron cualquier tipo de imposición externa. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aseguró que Washington llevará «a la tumba» sus exigencias de «rendición incondicional».
Pezeshkian destacó que la resistencia del país y la cohesión del pueblo iraní representan un límite claro frente a las presiones internacionales, descartando cualquier posibilidad de aceptar un cambio de régimen impuesto desde el exterior.
En paralelo, voceros militares y diplomáticos advirtieron sobre los riesgos de una confrontación mayor. El general Alí Mohammad Naeini, portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, afirmó que los adversarios deben esperar «golpes dolorosos en cada oleada de operaciones».
En la misma línea, el canciller Seyed Abbas Araghchi subrayó que en un escenario bélico provocado por Estados Unidos e Israel «no hay un ganador». Araghchi concluyó que «nuestra victoria es poder resistir, […] y eso es lo que hemos hecho hasta ahora».
Fuente: Medios Internacionales
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