El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, aseguró que su país atacará a Irán con mayor fuerza que hasta ahora, aunque no reveló detalles específicos sobre las acciones militares. «Están sufriendo daños tremendos. Honestamente, repito, no voy a revelar los detalles de nuestros esfuerzos tácticos, pero los golpes más duros aún están por venir por parte del Ejército estadounidense. La siguiente fase será aún más severa para Irán que ahora», afirmó ante los periodistas.

Rubio defendió la ofensiva como una acción preventiva frente a una amenaza inminente para Washington. «Había una amenaza inminente. Y esa amenaza era que sabíamos que si Irán era atacado –y creíamos que lo sería–, nos perseguirían inmediatamente. Y no íbamos a quedarnos de brazos cruzados sin responder», explicó. Según el funcionario, la Casa Blanca actuó para evitar mayores bajas y pérdidas de vidas proyectadas por el Departamento de Guerra.

El objetivo de la operación, según Rubio, es destruir las capacidades de misiles balísticos de Irán y reducir la amenaza que su Armada representa para el transporte marítimo global. La madrugada del sábado, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque conjunto en suelo iraní, que causó la muerte del líder supremo Alí Jameneí y de al menos cuatro altos cargos militares.

En represalia, Irán disparó varias oleadas de misiles balísticos contra Israel y bases estadounidenses en la región. La agencia Reuters informó que, días antes, altos funcionarios del Gobierno estadounidense admitieron ante el Congreso que no contaban con información de inteligencia que indicara un ataque inminente de Irán.

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