Rusia ha decidido suspender sus ataques estratégicos en Ucrania hasta el 1 de febrero, tal como confirmó Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin. Esta decisión responde a una solicitud directa de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, con el objetivo de crear un ambiente propicio para las negociaciones de paz entre las partes. Según Peskov, Vladimir Putin aceptó la propuesta de suspender las ofensivas contra Kiev por una semana, para facilitar el avance de las conversaciones.

El presidente Trump celebró la disposición de Moscú, destacando que las fuerzas rusas ya comenzaron a implementar la desescalada en el terreno. Trump, quien ha jugado un papel activo como mediador, aseguró que este alto al fuego es una señal de progreso hacia una resolución pacífica del conflicto, señalando que incluso ha recibido agradecimientos por la decisión, especialmente debido a las duras condiciones climáticas en la región.

A pesar de esta tregua, Rusia ha mantenido su postura sobre la naturaleza de sus operaciones previas, asegurando que los ataques se dirigieron únicamente a objetivos estratégicos en Ucrania. Sin embargo, la pausa en las ofensivas permitirá que los equipos de negociación de Rusia, Ucrania y Estados Unidos se preparen para las conversaciones clave del 1 de febrero, sin la interrupción de combates directos.

Este acuerdo, aunque temporal, es visto como un gesto de distensión que podría abrir el camino para un acuerdo más duradero. La comunidad internacional sigue con atención este desarrollo, ya que su éxito podría ser clave para poner fin a la crisis en Europa del Este y sentar las bases para futuras negociaciones.

Fuente: Medios Internacionales

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