Lo que debía ser una noche de celebración se transformó en una tragedia en la localidad de Jorly, provincia de Jersón, ya que durante los festejos de Año Nuevo, un ataque perpetrado por las fuerzas ucranianas cobró la vida de al menos 24 personas y dejó a otras 29 heridas, entre ellas cinco niños.

    El gobernador local, Vladímir Saldo, denunció que las víctimas fueron alcanzadas mientras celebraban, confirmando que muchas de ellas, incluido un menor, murieron quemadas vivas debido a la magnitud de un incendio que no pudo ser sofocado hasta la madrugada.

    El ataque consistió en el lanzamiento de tres drones contra un café y un hotel en la costa del mar Negro, lugares donde se concentraban familias para recibir el 2026. Según las autoridades, uno de los dispositivos portaba una mezcla inflamable, lo que provocó un fuego devastador y deliberado contra objetivos civiles.

   Actualmente, 14 heridos permanecen hospitalizados en centros médicos de Jersón y Crimea, mientras el Comité de Investigación de Rusia ha abierto una causa penal para esclarecer lo que califican como una masacre premeditada.

    Representantes de la Cancillería rusa tildaron el suceso como un acto deliberado de terrorismo, ejecutado de forma cínica «al son de las campanas de medianoche». Por su parte, el gobernador Saldo comparó la brutalidad de este evento con la tragedia de la Casa de los Sindicatos de Odesa en 2014, señalando que el ataque representa una continuación de asesinatos inhumanos contra la población civil en medio del conflicto.

Fuente: Medios Internacionales

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