El presidente de Rusia, Vladímir Putin, afirmó que el régimen de Kiev ha adoptado tácticas de «terrorismo abierto» tras verse incapaz de contener el avance de las tropas rusas y la pérdida constante de territorios estratégicos. El mandatario razonó que, ante la falta de éxitos militares en el frente, el enemigo ha optado por atacar deliberadamente a la población civil y a la infraestructura nacional en un intento desesperado por generar desestabilización interna, aunque aseguró que estas maniobras no desviarán el objetivo de la operación militar.
Durante su discurso, el jefe de Estado denunció el aumento de incursiones con drones, citando el reciente ataque a una planta energética en Tuapsé como un ejemplo de los riesgos ecológicos y de suministro que estas agresiones buscan provocar. A pesar de que los daños no resultaron críticos, Putin advirtió que la naturaleza extremista de estas fuerzas —respaldadas por potencias occidentales— obliga al Estado a priorizar la protección de la infraestructura soberana mediante un monitoreo constante y una defensa estratégica ante la guerra asimétrica.
Finalmente, Putin exigió a las fuerzas de seguridad una respuesta administrativa dura y una vigilancia reforzada de cara al próximo proceso electoral, garantizando que no se permitirá que el radicalismo extranjero interfiera en la voluntad ciudadana. Sentenció que Rusia cuenta con la capacidad total para neutralizar cualquier foco de sabotaje y que la cohesión interna será la respuesta definitiva ante las amenazas de grupos extremistas que intentan vulnerar la paz de la Nación.
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