La Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó este martes sobre el colapso absoluto de la supervivencia en la Franja de Gaza, denunciando que las acciones militares de Israel y el bloqueo sistemático han convertido el territorio en un escenario de «deterioro constante». Según el secretario general adjunto del organismo, Khaled Khiari, la supuesta tregua es hoy una línea invisible que se quiebra a diario bajo el fuego de artillería, resultando en la muerte de casi 800 personas —entre ellos centenares de niños y personal humanitario— desde que se anunció el cese de hostilidades.
La viabilidad de futuro para el enclave se encuentra comprometida por una factura de reconstrucción que escala a los 71.400 millones de dólares, una cifra astronómica que contrasta con la realidad de un bloqueo que impide incluso la entrada de materiales de construcción básicos. Con 1,8 millones de personas hacinadas en condiciones de desplazamiento forzado y una infraestructura de servicios borrada del mapa, la ONU advierte que la tragedia ya no solo se mide en los más de 72.500 fallecidos contabilizados desde octubre, sino en la imposibilidad logística de iniciar cualquier recuperación mientras persista el asedio.
El panorama se agrava por la asfixia financiera que Israel ejerce sobre la Autoridad Palestina y la creciente agresividad de los asentamientos en Cisjordania, factores que el organismo señala como catalizadores de una inestabilidad regional irreversible. La retención de ingresos tributarios ha dejado una deuda pública superior a los 14.000 millones de dólares, lo que, sumado a la violencia de los colonos en Jerusalén Este, aleja definitivamente la posibilidad de una solución política de dos Estados, dejando a la población civil en un ciclo de hambre y desamparo sin precedentes.
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