El mundo amanece hoy en un escenario estratégico sin precedentes, ya que este jueves 5 de febrero marca la expiración definitiva del START III (o Nuevo START), el último tratado que limitaba las armas nucleares entre Rusia y Estados Unidos.
- Rusia, Ucrania y EE.UU. comienzan segunda ronda de negociaciones de paz en Abu Dabi
- Rusia y Trump acuerdan una tregua temporal en Ucrania
- Rusia califica de «brutal invasión armada» la actuación de EE.UU. en Venezuela
Al respecto, el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso ha sido tajante: «En las circunstancias actuales, partimos de que las partes del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas ya no están vinculadas por ningunas obligaciones ni por declaraciones simétricas en el contexto del tratado, incluidas sus disposiciones centrales, y, en principio, son libres en la elección de sus pasos posteriores«, afirmó la Cancillería rusa en un comunicado.
Este acuerdo, firmado originalmente el 8 de abril de 2010 por Barack Obama y Dmitri Medvédev, fue prorrogado por última vez en 2021 y, bajo sus términos, las dos naciones se comprometían a reducir sus fuerzas a un máximo de 1.550 ojivas nucleares, 700 portadores y 800 lanzadores. Con la extinción del documento, estos topes desaparecen, permitiendo que cada país elija sus próximos pasos en el ámbito militar con total libertad.
El factor China y la falta de consenso
El camino hacia este vacío comienza cuando la administración rusa, liderada por Vladímir Putin, propuso prorrogar las restricciones por un año más para ganar tiempo, sin embargo, Washington no dio una respuesta clara, condicionando la renovación a la inclusión de China en el pacto. Aunque el arsenal chino apenas representa entre el 11% y el 12% del volumen que poseen Rusia o EE.UU, esta exigencia estadounidense se convirtió en el principal obstáculo para salvar el tratado.
Inicialmente, al comentar la propuesta de Putin, Donald Trump la calificó de «buena idea«; sin embargo, más tarde no mostró preocupación por la posible expiración del tratado: «Si expira, expira», afirmó en enero en una entrevista con The New York Times, al tiempo que dijo que «simplemente haremos un acuerdo mejor», dejando además abierta la posibilidad de «involucrar a un par de otros actores«.
A pesar de la ruptura, el Kremlin asegura que Moscú actuará de manera responsable y ponderada, basando sus futuras acciones en un análisis minucioso de la política militar de EE.UU. No obstante, el portavoz Dmitri Peskov advirtió que el mundo entra en una fase crítica, ya que, por primera vez, los dos países con los mayores arsenales nucleares se quedan sin un documento fundamental de control, una situación que, según sus palabras, vuelve al panorama global mucho más peligroso que hasta ahora.
Fuente: Medios Internacionales
360°/PG/OBP
