Bajo la icónica estatua de Simón Bolívar en la céntrica Avenida da Liberdade, decenas de personas se reunieron este lunes para expresar su rechazo a la reciente agresión militar de Estados Unidos en Venezuela y al secuestro del presidente Nicolás Maduro. La concentración se convirtió en un espacio de denuncia contra lo que los manifestantes consideran una agresión a la soberanía de un Estado independiente.

La protesta estuvo integrada principalmente por ciudadanos portugueses que portaban carteles con imágenes de Maduro y banderas venezolanas y cubanas, mientras coreaban consignas como «Venezuela no se rinde, la soberanía no se vende» y «Venezuela soberana y bolivariana». Los asistentes dejaron claro su apoyo a la autodeterminación del pueblo venezolano y su repudio a la intervención extranjera.

Diversas organizaciones convocaron la movilización, entre ellas el Consejo Portugués para la Paz y la Cooperación (CPPC), con el objetivo de exigir el cese inmediato de las amenazas de Washington y reclamar que el Gobierno portugués y la comunidad internacional condenen formalmente estas acciones. Isabel Camarinha, presidenta del CPPC, advirtió que el silencio de las autoridades lusas frente a este hecho representa «una violación de los principios de la Constitución de Portugal, la cual establece que las relaciones exteriores deben fundamentarse en el respeto a la autodeterminación y la libre elección del destino de los pueblos».

Camarinha también aseguró que detrás de la operación militar se esconden intereses económicos relacionados con el control del petróleo y otros recursos naturales de Venezuela y la región. La dirigente advirtió que la amenaza, personificada por la administración de Donald Trump, se ha materializado en Venezuela, pero constituye un peligro latente para otros países de América Latina y el Caribe.

La jornada culminó con un llamado a la solidaridad internacional para frenar cualquier escalada bélica y garantizar el respeto al derecho internacional. Los manifestantes coincidieron en que la cooperación global y la condena de estas acciones son fundamentales para proteger la paz y la soberanía de los pueblos.

Fuente: EFE

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