En un clima de máxima tensión internacional, el Pentágono canceló abruptamente una rueda de prensa programada para la mañana de este martes, sin ofrecer explicaciones oficiales sobre los motivos de la suspensión. La comparecencia, que ha generado una ola de especulaciones en medios locales y globales, iba a estar encabezada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, en lo que se esperaba fuera un anuncio determinante sobre la estrategia militar estadounidense en el Golfo Pérsico.
La cancelación se produce en la cuenta regresiva del plazo fijado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha exigido a Teherán la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz. El mandatario fue enfático al establecer las 20:00 horas (hora del Este) de este martes como el límite definitivo para alcanzar un acuerdo. De no cumplirse esta demanda, el Ejecutivo estadounidense ha advertido sobre el inicio de una campaña de bombardeos selectivos contra infraestructuras críticas en suelo iraní, específicamente dirigidos a puentes y plantas eléctricas.
A través de sus canales oficiales, el presidente Trump calificó la jornada de este martes como el «Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente» en Irán, asegurando que el despliegue militar no tendrá precedentes. «Abran el estrecho o vivirán en el infierno», advirtió el mandatario en un mensaje que ha elevado las alertas de los organismos internacionales ante la posibilidad inminente de un conflicto armado de gran escala que afectaría el suministro energético global.
Expertos en seguridad nacional sugieren que la suspensión del encuentro en el Pentágono podría deberse a movimientos estratégicos de último minuto o a deliberaciones en la Sala de Crisis de la Casa Blanca. Mientras el reloj avanza hacia la hora cero, el silencio administrativo de la cúpula militar aumenta la incertidumbre sobre si existe una vía diplomática aún abierta o si las fuerzas estadounidenses ya han iniciado el despliegue operativo para ejecutar las órdenes presidenciales.
El cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más vitales para el comercio de petróleo mundial, ha mantenido a los mercados financieros en vilo durante las últimas 48 horas. Se espera que, en el transcurso de la tarde, la administración ofrezca una actualización oficial antes de que expire el ultimátum, mientras la comunidad internacional observa con cautela lo que podría ser un punto de inflexión definitivo en las relaciones entre Washington y Teherán.
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