Robert Morris, fundador de la influyente iglesia Gateway en Texas y figura destacada entre los círculos evangélicos cercanos a Donald Trump, se declaró culpable en Oklahoma de cinco cargos por abusar sexualmente de una niña de 12 años durante la década de 1980.

  La fiscalía presentó acusaciones graves que detallaban años de abuso, pero el pastor llegó a un acuerdo que le permitirá cumplir solo seis meses en una cárcel local. El resto de la condena de diez años quedará suspendida bajo libertad supervisada.

   Además de su tiempo en prisión, Morris tendrá que registrarse como delincuente sexual y pagar restitución económica. La decisión judicial ha generado polémica, sobre todo por la aparente levedad de la pena en comparación con la gravedad de los delitos.

   El caso también atrae atención por los vínculos de Morris con Trump. Durante años, fue asesor espiritual y anfitrión del presidente en su megacongregación, consolidando una relación cercana entre la política y ciertos líderes religiosos que hoy enfrentan acusaciones severas.

   El caso reaviva el debate sobre la influencia de figuras religiosas en la política y la percepción de impunidad cuando se trata de delitos sexuales de alto perfil.

Fuente: Medios Internacionales

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