Desde 360°, planteamos una serie de posibilidades de como el asedio de Estados Unidos, bajo la influencia de Donald Trump, intensifica la presión sobre Venezuela, combinando intereses mediáticos, geoestratégicos, electorales y económicos.

En ese sentido, detrás de sanciones, declaraciones y maniobras diplomáticas se mezclan objetivos concretos: asegurar recursos energéticos, frenar proyectos políticos alternativos en la región, y obtener posiciones de poder.

Respecto a lo anterior, hay que recalcar el valor energético de Venezuela, así como también que es una de las mayores reservas de petróleo del mundo, por lo que controlar —o influir decisivamente— sobre esos recursos representa una ventaja estratégica para cualquier potencia interesada en asegurar suministro y competitividad global.

¿Qué más implican estas posibilidades?

A su vez, está la posibilidad de limitar vínculos entre Caracas y potencias como Rusia y China, lo que reduciria la influencia estadounidense en mercados y alianzas emergentes.

Políticamente, una de las razones es el proyecto bolivariano que ha ofrecido Venezuela y sus variantes latinoamericanas que compite con la hegemonía estadounidense. Debilitarlo sería una forma de preservar zonas de influencia y reducir el espacio para gobiernos adversos que puedan aliarse con potencias como las mencionadas anteriormente.

Ahora bien, en el plano electoral interno, las acciones contra Venezuela pueden servir también a objetivos inmediatos: reforzar narrativas de seguridad nacional y liderazgo internacional que favorezcan a administraciones o candidatos, movilizar la base política y distraer la atención pública de escándalos o cuestiones domésticas complejas como el caso Jeffrey Epstein.

No menos importante es el aspecto económico y simbólico: sanciones, licencias a empresas petroleras y acuerdos energéticos, generan decisiones que impactan en intereses privados y en la percepción pública. Movimientos como permitir la operación de empresas estadounidenses en Venezuela o promover programas de repatriación de ciudadano, se interpretan como maniobras para recuperar el apoyo republicano, así como su popularidad.

Finalmente, la persecución mediática y política de Venezuela sirve también para desviar el foco de problemas internos más incómodos, como por ejemplo el consumo y mercado ilegal que orquesta el gobierno norteamericano.