En una histórica comparecencia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, defendió con firmeza la soberanía nacional y denunció la existencia de una estrategia internacional que pretende desmantelar la identidad histórica del pueblo venezolano.
El Acuerdo de Ginebra: Un marco infranqueable
La Mandataria Encargada enfatizó que la controversia sobre la Guayana Esequiba cuenta con un único asidero legal y vinculante: el Acuerdo de Ginebra de 1966. Según Rodríguez, este tratado no es solo un documento diplomático, sino la «ley entre las partes» que obliga a una solución política y negociada.
«La solución negociada es una condición inevitable. Este marco no puede eludirse ni sustituirse mediante el recurso unilateral a la resolución judicial», aseveró, señalando que cualquier intento de Guyana por forzar una sentencia judicial ignora el compromiso de buena fe suscrito por ambos Estados.
Denuncia contra el despojo histórico y cultural
En un discurso cargado de peso ético, Rodríguez alertó sobre las pretensiones de borrar los derechos de Venezuela mediante la censura de su historia. Denunció que existe una intención de forzar la destrucción de cartografía nacional y prohibir el relato histórico que vincula al país con su territorio oriental.
Defensa de la identidad: «Se pretende arrancar la Guayana Esequiba del corazón de los venezolanos. Pero aniquilar la memoria nunca dará sustento al despojo», sentenció ante los magistrados.
Legitimidad de origen: Recordó que el territorio pertenece a Venezuela desde la fundación misma de la República, y que el Acuerdo de Ginebra dejó sin efectos el viciado Laudo de 1899.
Diplomacia de Paz y Desarrollo compartido
Pese a la firmeza de la denuncia, la Presidenta Encargada reiteró la vocación pacifista de la nación. Propuso un modelo basado en la buena vecindad y la cooperación económica, instando a una inversión segura que beneficie a toda la región bajo un esquema de respeto mutuo.
Venezuela reafirma así que, frente a las presiones externas y los intentos de judicializar una disputa política, la verdad histórica y la diplomacia bolivariana serán las únicas herramientas para garantizar un futuro compartido.
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