En un escenario internacional marcado por los debates de la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud (AMS79), la delegación de Venezuela alzó la voz para visibilizar el severo impacto económico y logístico que las medidas coercitivas unilaterales imponen sobre el sistema sanitario del país, demostrando cómo, a pesar del cerco financiero, se ha edificado un modelo de atención pública basado en la equidad.
La vocería del Estado estuvo a cargo del viceministro de Hospitales, el Dr. Mauricio Vega, quien expuso ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) la intrincada ruta de desafíos que el gobierno nacional ha tenido que sortear para mantener la gratuidad y el acceso a la salud de la población.
“La salud constituye un derecho humano fundamental y no una mercancía; por ello, en Venezuela, el pueblo nace desde la determinación social”, fustigó Vega durante su intervención en Ginebra.
Contención interna frente al éxodo y el desabastecimiento
El jefe de la delegación venezolana desglosó los nudos críticos que afectan la cotidianidad hospitalaria, reconociendo que las sanciones no solo bloquean la adquisición regular de insumos básicos, medicamentos de alta complejidad y repuestos para equipos médicos, sino que afectaron el tejido profesional.
- Fuga de talento: Vega admitió que el sistema ha tenido que lidiar con una notable reducción del talento humano especializado a causa de la migración.
- Contraofensiva educativa: Como respuesta a esta realidad, el portavoz destacó que el país activó una política de formación masiva, gratuita y con enfoque humanista para integrar a nuevos profesionales al servicio de la salud pública.
Alerta epidemiológica: Exigencia de levantamiento total
Aunque el viceministro reivindicó la gestión interna que llevó a Venezuela a superar con éxito la crisis del COVID-19, lanzó una advertencia sobre los riesgos del panorama epidemiológico global contemporáneo, donde el resurgimiento de diversas patologías amenaza con golpear nuevamente a la población de la región.
Bajo este argumento, el Dr. Mauricio Vega formalizó ante la plenaria de la AMS79 la solicitud de una “eliminación total e incondicional de todas las inhumanas medidas coercitivas unilaterales”, sentenciando que la seguridad sanitaria de los pueblos no puede estar supeditada a presiones políticas o bloqueos económicos.
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