El periodista peruano Jaime Bayly volvió a poner sobre la mesa las dudas en torno a las pruebas que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundió a través de su red social Truth Social. En el material compartido se observa una lancha presuntamente cargada de drogas ser destruida por el ejército estadounidense.
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No es la primera vez que la Casa Blanca publica este tipo de imágenes. En dos ocasiones previas, Washington había presentado videos sin metadatos, coordenadas ni información verificable que respalde la autenticidad de los hechos. Estas acciones coinciden con el despliegue de buques de guerra y submarinos en el mar Caribe, bajo la bandera de una operación antinarcóticos, la cual —según voces críticas— también representa una amenaza para los gobiernos de América Latina.
Bayly fue directo al señalar las inconsistencias: “De manera que uno se pregunta por qué disparan y por qué no disparan. ¿Cuál es el razonamiento para disparar hoy y para disparar el 2 de septiembre, hundiendo a los botes sospechosos, atando a sus tripulantes? ¿Y por qué no lo hicieron con el buque atunero la otra tarde?”
El periodista cuestionó la supuesta certeza con la que las fuerzas estadounidenses actúan en algunos casos y en otros no: “Quizá Estados Unidos no tenía la certeza de que llevaba drogas. Pero, ¿ podían tener la certeza solo con imágenes aéreas, satelitales, de que los dos pequeños barcos que hundieron, tanto hoy como el 2 de septiembre, llevaban drogas en efecto, o solo eran botes sospechosos?”, subrayó.
La falta de explicaciones claras sobre el destino de la embarcación hundida este lunes también levantó suspicacias. Bayly recalcó lo poco probable que resulta que un bote de esas dimensiones intente viajar desde costas venezolanas hasta territorio estadounidense, burlando el despliegue militar.
Ante estas dudas, tanto comunicadores como legisladores estadounidenses insisten en que el presidente Trump y su administración presenten pruebas contundentes y verificables que no dejen espacio a la especulación. De lo contrario, los hechos podrían quedar en un limbo peligroso: entre un posible montaje informativo o un delito internacional con implicaciones en materia de derechos humanos.
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