Las tensiones en Medio Oriente volvieron a intensificarse este domingo 23 de noviembre luego de que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ejecutaran un ataque aéreo en Beirut, capital del Líbano, dirigido, según su propia versión, contra un miembro “clave” de Hezbolá.

Al respecto, medios israelíes, como Channel 12, señalaron que el objetivo sería Ali Tabatabai, identificado como el presunto número dos del grupo chiita y considerado por Israel como su “jefe de Estado Mayor de facto”.

Un funcionario israelí aseguró que Tel Aviv notificó previamente a Estados Unidos sobre la operación en el suburbio de Dahieh, una zona históricamente vinculada al movimiento libanés. Sin embargo, desde Líbano la prensa local informó que el ataque dejó múltiples heridos, aunque aún no se ha precisado una cifra oficial.

Esta nueva ofensiva refuerza, según analistas y sectores críticos, la postura de que el Gobierno de Benjamín Netanyahu “no muestra voluntad real de respetar acuerdos de tregua ni rutas de desescalada en la región”.

Para Líbano, el ataque de Israel representa un episodio más dentro de una cadena de agresiones que mantiene en vilo la estabilidad fronteriza y agrava el riesgo de una escalada mayor en Medio Oriente.