El Gobierno de Irán elevó el tono frente a las amenazas externas y dejó un mensaje sin matices: cualquier agresión será respondida con fuerza total. Así lo afirmó este martes el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, quien aseguró que la República Islámica está preparada para defender su soberanía “hasta las últimas consecuencias”.
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En declaraciones difundidas por la agencia IRNA, el alto funcionario fue categórico al advertir que no se tolerará ningún ataque ni incursión en territorio iraní. “Si se concreta una agresión, la respuesta será extremadamente dolorosa para los responsables”, sostuvo, al tiempo que destacó el nivel de alistamiento de las Fuerzas Armadas.
Asimismo, Nasirzadeh subrayó además que Irán dispone de capacidades estratégicas de “sorpresa”, diseñadas para neutralizar amenazas complejas y responder de forma contundente. El mensaje surge tras recientes declaraciones hostiles desde Washington, que, según Teherán, buscan presionar y desestabilizar a la nación persa.
Acusaciones de injerencia y “guerra blanda”
Desde Teherán, el Ejecutivo denuncia que las tensiones internas forman parte de una “guerra blanda” promovida desde el exterior, señalando directamente a Estados Unidos e Israel como actores interesados en socavar la estabilidad del país. Ante versiones sobre posibles acciones militares o estrategias de intervención, Irán reiteró que no permitirá injerencias en sus asuntos internos.
“La prioridad es la seguridad nacional y la paz del pueblo iraní”, insistió la cúpula de defensa, dejando claro que no habrá concesiones ni ambigüedades frente a amenazas externas. Cualquier intento de violar sus fronteras —advirtió el Gobierno— será considerado un acto de agresión directa y enfrentará una respuesta inmediata y soberana.



