El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia a la comunidad internacional a través de su cuenta en Truth Social. Allí afirmó que «cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará un arancel del 25 % sobre todos los negocios» que mantenga con Estados Unidos. Según el mandatario, la medida entra en vigor de inmediato y no admite excepciones, en un contexto marcado por protestas que sacuden al país persa.
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Trump aseguró que la orden ya está firmada y dejó claro que no habrá margen para negociaciones. El anuncio llega mientras Irán enfrenta una ola de manifestaciones internas, situación que ha elevado la tensión entre Washington y Teherán en los últimos días.
Horas antes, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, explicó que el presidente estadounidense no descarta una respuesta militar. De acuerdo con sus declaraciones, los ataques aéreos contra Irán son «una de muchas opciones que están sobre la mesa para el comandante en jefe». Trump, además, advirtió que podría intervenir directamente si se registran muertes entre los manifestantes.
Sin embargo, dentro de la propia Administración estadounidense existen posturas divergentes. Varios altos funcionarios, liderados por el vicepresidente J.D. Vance, presionan para que se priorice la vía diplomática antes de recurrir a una acción militar, según informó el diario The Wall Street Journal.
Desde Teherán, el Gobierno iraní acusó a Estados Unidos y a Israel de estar detrás de los recientes disturbios en varias ciudades del país, señalamiento que —según la Cancillería— estaría respaldado por numerosos documentos. Paralelamente, miles de iraníes salieron a las calles para expresar su respaldo al Gobierno y rechazar lo que califican como crímenes promovidos desde el exterior. En medio de estas tensiones, ni el programa nuclear ni el desarrollo de misiles iraníes han sido mencionados como detonantes directos del conflicto. Medios internacionales también apuntan a Reza Pahlaví, hijo del último sah de Irán y residente en Occidente desde hace décadas, como uno de los principales apoyos de la reciente ola de protestas.
Fuente: RT
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