Si alguna vez viste la foto de un pequeño marsupial australiano con una sonrisa permanente, seguro era un quokka. Este tierno animal vive en Rottnest Island, en Australia Occidental, y se hizo famoso por su expresión alegre, que le valió el título de “el animal más feliz del planeta”. Pero ¿esa sonrisa es real o solo una ilusión?
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La sonrisa que lo hizo famoso
El quokka (Setonix brachyurus) pertenece a la familia de los canguros y los wallabies. Es del tamaño de un gato, y en Rottnest Island habitan entre 8.000 y 12.000 ejemplares. Su rostro redondo y la forma peculiar de su boca crean la ilusión de una sonrisa constante, algo que lo convirtió en estrella de las redes sociales. Hoy, tomarse una selfie con uno de ellos es casi una tradición entre los turistas que visitan la isla.
¿Sonrisa real o simple efecto visual?
La ciencia aclara que el quokka no sonríe porque esté feliz. Esa expresión se debe a su anatomía y a la manera en que jadea para regular el calor. Es decir, parece sonreír, aunque no lo haga de forma consciente.
Aun así, su vida en la isla es tranquila: tiene abundante vegetación, clima agradable y ningún depredador. Así que, aunque su “sonrisa” sea un efecto visual, el quokka realmente vive en un entorno que podría considerarse feliz.
Más allá de la apariencia
El quokka no expresa emociones como los humanos, pero su entorno natural le garantiza bienestar. Su fama mezcla biología, percepción humana y marketing turístico, un recordatorio de que lo mejor que podemos hacer por ellos es respetar su hábitat. Rottnest Island es su hogar y su paraíso; conservarlo es la clave para que siga existiendo el animal “más feliz del planeta”.
360°/AR/OBP



