El embajador de Rusia en Venezuela, Serguéi Mélik-Bagdasárov, acusó a las potencias occidentales de emplear un «modus operandi» neocolonial para apropiarse de recursos naturales en varios países, incluyendo Venezuela.
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Según el diplomático, las constantes campañas de descrédito contra Rusia forman parte de una estrategia para desplazar a Moscú de alianzas clave y abrir espacio para el control occidental sobre estos recursos.
En una entrevista con RT, Mélik-Bagdasárov calificó estas prácticas como una «competencia injusta», diseñada para beneficiar exclusivamente a las economías occidentales. «Crear las condiciones favorables para las compañías provenientes de países occidentales», señaló, «es la verdadera intención detrás de la narrativa de reducir la influencia de Rusia», una medida que busca excluir a otros actores internacionales.
El embajador también advirtió que este enfoque otorga a las corporaciones transnacionales el «privilegio de trabajar o de robar» en países soberanos. En particular, se refirió a la incautación ilegal de buques con petróleo venezolano por parte de Estados Unidos, un acto que Mélik-Bagdasárov calificó directamente como: «Es lo mismo, es una piratería», enfatizando la naturaleza del saqueo.
Estas declaraciones se dan en medio de un contexto internacional tenso, luego del ataque militar estadounidense contra Caracas el 3 de enero, que reavivó las críticas a las políticas de intervención de Occidente. Para el embajador ruso, estas acciones son un reflejo de un enfoque neocolonialista que utiliza tanto la diplomacia como la fuerza para seguir saqueando los activos de naciones soberanas.
Mélik-Bagdasárov subrayó que las tácticas de Occidente no solo buscan dominar a Rusia, sino también perpetuar un sistema global que favorezca la explotación de recursos en beneficio de unos pocos, a costa de la autonomía y la soberanía de los países afectados.
Fuente: Medios Internacionales
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