La seguridad energética de Estados Unidos se encuentra bajo máxima presión. Analistas del sector privado y organismos gubernamentales coinciden en que los inventarios de combustibles del país podrían alcanzar niveles de alerta crítica para el próximo 4 de julio, impulsados por la parálisis en las importaciones de crudo de Oriente Medio y una demanda interna que no da tregua.
Alerta en los destilados
Jeff Currie, estratega de la firma Carlyle, calificó la situación actual como inédita. «Nunca he visto algo así», afirmó a Bloomberg, advirtiendo que el diésel, el combustible de aviación y el gas licuado de petróleo son los eslabones más débiles de la cadena.
Debido al conflicto bélico que involucra a Irán, el suministro de crudos ligeros y dulces —esenciales para la producción de diésel— se ha visto severamente interrumpido. Actualmente, las reservas de este combustible se mantienen un 11% por debajo del promedio quinquenal, una cifra que amenaza con paralizar sectores clave del transporte y la industria para el inicio del verano.
Radiografía de los inventarios (Informe EIA)
El último reporte de la Administración de Información Energética (EIA) respalda el pesimismo de los analistas, mostrando caídas sostenidas en todos los segmentos:
- Petróleo Crudo: Disminución de 2,3 millones de barriles (total: 457,2 millones).
- Gasolina: Caída de 2,5 millones de barriles (4% por debajo de la media histórica).
- Destilados: Contracción de 1,3 millones de barriles adicionales.
Mercado reacciona a la diplomacia de Trump
En un giro paradójico, mientras los inventarios físicos caen, el precio del barril WTI retrocedió un 7,03% para cerrar en 95,08 dólares. Esta relajación en los precios se atribuye a las expectativas de una resolución del conflicto.
El presidente Donald Trump anunció a través de Truth Social avances significativos en las negociaciones con Teherán. Como gesto de buena voluntad, la Casa Blanca ordenó el cese del «Proyecto Libertad», el despliegue militar que custodiaba el Estrecho de Ormuz. De consolidarse la tregua y levantarse el bloqueo naval, el mercado espera que el flujo de crudo global se normalice, aliviando la presión sobre las refinerías estadounidenses antes de la fecha crítica de julio.
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