La Agencia Espacial Europea (ESA) confirmó este martes el exitoso lanzamiento del satélite Sentinel-1D, un radar de apertura sintética diseñado para reforzar la capacidad mundial de monitoreo y prevención de desastres naturales. El cohete Ariane 6 despegó desde la base de Kourou, en la Guayana Francesa, llevando al espacio este nuevo observador terrestre.
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Sentinel-1D trabajará junto a su gemelo Sentinel-1C, completando la constelación de observación del programa Copernicus. “Este lanzamiento completa la misión Sentinel-1 de Copernicus. La continuidad del servicio es crucial para afrontar los retos globales del futuro”, afirmó Simonetta Cheli, directora de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA.
Equipado con tecnología SAR, el satélite obtiene imágenes de alta resolución de la superficie terrestre, incluso en medio de nubosidad, lluvia o durante la noche. Sus aplicaciones incluyen la detección de incendios forestales, movimientos sísmicos, monitoreo de glaciares y costas, vigilancia de emisiones de metano y apoyo a operaciones de rescate en catástrofes. Además, su sistema AIS permite seguir embarcaciones en zonas marítimas estratégicas.
El Sentinel-1D reemplazará al veterano Sentinel-1A, en servicio desde 2014, y operará junto al Sentinel-1C desde lados opuestos del planeta. Esta configuración asegura cobertura global más eficiente y transmisión de datos más rápida, ofreciendo información clave para científicos y autoridades de todo el mundo. “Mientras dispongamos de sistemas SAR, podremos continuar este increíble trabajo”, declaró Ramón Torres, director del proyecto Sentinel-1.
Sentinel-1D no es solo un satélite: simboliza vigilancia inteligente, cooperación internacional y una herramienta vital en la lucha contra la incertidumbre climática, demostrando cómo la ciencia puede servir al bien común.
Fuente: Wired
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