Washington D.C. acoge este jueves la sesión inaugural del Consejo de Paz, una iniciativa de Donald Trump destinada a supervisar la seguridad en la Franja de Gaza y coordinar su reconstrucción tras el conflicto con Israel.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que asistirán delegaciones de más de 20 países. Aunque el Consejo seguirá las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, aún existen dudas sobre si su influencia se extenderá a otros conflictos globales.

Participación internacional y ausencias

El evento muestra contrastes claros en la diplomacia global. El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, y líderes como Javier Milei estarán presentes. En cambio, potencias europeas como Reino Unido, Alemania, Francia y España, junto al Vaticano y México, declinaron la invitación.

Aun así, países como Hungría, Bulgaria y Albania se suman al proyecto. Además, naciones clave del mundo árabe, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, enviarán representantes, formando un bloque regional que apuesta por la estabilidad mediante el diálogo.

Reconstrucción y seguridad en Gaza

La cumbre se centra en un plan de reconstrucción de más de 5.000 millones de dólares. Los fondos se destinarán a ayuda humanitaria y a la recuperación de infraestructuras esenciales en la zona afectada.
El Consejo también analizará la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización y una nueva Policía Local, con miles de efectivos de los países miembros para garantizar el orden y la paz en la región.

Rusia y el futuro del Consejo

Vladímir Putin sorprendió al considerar la participación de Rusia y proponer donar 1.000 millones de dólares de activos congelados en EE. UU. Hasta ahora, 26 países son miembros fundadores de los 50 inicialmente invitados. La reunión de este jueves marcará las reglas de juego para un organismo que, según la Casa Blanca, podría convertirse en pilar de la seguridad en Medio Oriente.

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