La Santa Sede anunció que no formará parte del Consejo de Paz impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Así lo confirmó este martes el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, quien explicó que la decisión responde a la naturaleza misma del organismo. Según precisó, la Santa Sede no participará «debido a su naturaleza particular, que evidentemente no es la de los demás Estados».
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En enero, el mandatario estadounidense extendió una invitación al Papa León XIV —el primer pontífice de origen estadounidense— para integrarse a esta instancia. En un principio, el consejo se planteó como un mecanismo para supervisar el alto el fuego y la reconstrucción en la Franja de Gaza, pero posteriormente amplió su alcance con la intención de abordar conflictos a escala global.
Parolin también se refirió a la decisión de Italia de participar como observador en el Consejo de Paz. Aunque tomó nota de esa postura, reconoció que «hay algunos puntos que lo dejan a uno un tanto perplejo». El cardenal insistió en que «hay puntos críticos que necesitan ser explicados» y reiteró: «Sin embargo, para nosotros, hay algunas cuestiones críticas que necesitan ser resueltas».
En ese contexto, manifestó la «preocupación» de la Santa Sede porque «a nivel internacional sea sobre todo la ONU la que gestione estas situaciones de crisis». «Este es uno de los puntos en los que hemos insistido», reveló. El Vaticano mantiene una amplia red diplomática y cuenta con estatus de observador permanente ante la Organización de las Naciones Unidas.
El 22 de enero, Trump firmó los estatutos del Consejo de Paz, en los que se fijó su mandato sobre Gaza conforme a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. De acuerdo con diversos medios, la iniciativa podría competir con Naciones Unidas. Washington invitó a unos 60 países a sumarse al proyecto, aunque varias naciones europeas —como Francia, Alemania, Reino Unido y Noruega— han mostrado escepticismo.
Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, agradeció la invitación y encargó al Ministerio de Relaciones Exteriores analizar los documentos recibidos antes de fijar posición. Además, señaló que Rusia estaría dispuesta a aportar 1.000 millones de dólares provenientes de activos rusos congelados en Estados Unidos por decisión de la administración anterior.
Fuente: RT
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