La primera combatiente, Cilia Flores, presentó heridas visibles luego del operativo militar y su posterior traslado forzoso a Estados Unidos junto al presidente Nicolás Maduro, ocurrido en la madrugada del sábado 3 de enero durante los ataques aéreos contra territorio venezolano.

Ambos comparecieron este lunes ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde enfrentan acusaciones de “narcoterrorismo” formuladas por Washington, sin que hasta ahora se hayan presentado pruebas públicas que respalden los cargos.

Al respecto, el abogado de Flores, Mark Donnelly, informó al tribunal que su defendida sufrió “lesiones importantes”, entre ellas posibles fracturas y un fuerte hematoma en las costillas. “Las lesiones se pueden ver”, afirmó, al tiempo que solicitó una evaluación médica completa e inmediata.

El juez Alvin Hellerstein instruyó a la defensa a coordinar con la fiscalía para garantizar la atención médica necesaria, aunque no se precisó el origen exacto de las heridas ni plazos concretos para el examen clínico.

Durante la audiencia, Maduro compareció sin esposas y se declaró “prisionero de guerra”, asegurando: “Me capturaron en mi casa de Caracas”. Tanto él como Flores se declararon “no culpables”. El mandatario, representado por el abogado Barry Pollack, sostuvo ante el tribunal: “Soy inocente, no culpable, sigo siendo presidente de mi país”.

Organismos y tratados internacionales, como las Convenciones de Ginebra, establecen obligaciones estrictas sobre el trato humanitario de personas detenidas, incluido el acceso inmediato a atención médica.

Desde Caracas, el Gobierno venezolano calificó la operación como una “gravísima agresión militar”, denunciando que los ataques que afectaron zonas de Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira, buscan “apoderarse de los recursos estratégicos del país, en particular del petróleo y los minerales, para quebrar por la fuerza la independencia política de la nación”.

Fuente: Agencias internacionales

360°/KR/OBP