El año que está por terminar se ha convertido en el más devastador y letal para la población palestina desde 1967, cuando Israel tomó el control de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Así lo advierte un informe publicado este lunes por La Plataforma, una coalición integrada por 12 organizaciones israelíes de derechos humanos.

En su análisis, la agrupación asegura que “el segundo año de la guerra en Gaza provocó daños más amplios, profundos y sin precedentes a los derechos humanos de los palestinos en los territorios ocupados”. También señalan que, aunque en 2023 y 2024 “ya habían documentado graves violaciones por parte de Israel, los hallazgos de 2025 revelan un deterioro agudo y alarmante”. Según el documento, la magnitud de los abusos se ha intensificado de forma dramática.

El informe detalla que, durante este año, “el número de palestinos asesinados casi se duplicó, el desplazamiento alcanzó niveles casi totales, el hambre provocó muertes masivas y violaciones que antes se consideraban ‘excepcionales’ se convirtieron ahora en rutinarias”. La Plataforma afirma que desde octubre de 2023, cuando comenzó la nueva escalada, han observado “un profundo cambio en la naturaleza de la guerra y en los mecanismos de control de Israel”, acompañado de “políticas más severas hacia los palestinos en Gaza y Cisjordania”.

Los datos recopilados muestran la dimensión de la tragedia: para mayo de 2024, la cifra de palestinos asesinados ya alcanzaba los 36.000; para octubre de 2025, ascendía a 67.173, entre ellos más de 20.000 niños y 10.000 mujeres. A esto se suma la reciente actualización del Ministerio de Sanidad gazatí, que informó el fin de semana que las muertes superaron las 70.000, lo que confirma que la crisis humanitaria continúa agravándose.

La Plataforma también denuncia que en Cisjordania las agresiones de colonos israelíes contra la población palestina se han intensificado de manera brutal, especialmente en los últimos meses. El estudio concluye que este incremento de violencia, junto con la devastación en Gaza, muestra un escenario cada vez más crítico para los derechos humanos en los territorios ocupados.

360°/AR/OBP