La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una advertencia por el avance de una nueva variante del COVID-19, identificada como “NB.1.8.1”. Esta cepa ya provocó un aumento significativo en los contagios y presenta síntomas como fiebre o escalofríos, tos, dificultad para respirar, dolor de garganta, congestión, pérdida reciente del gusto, fatiga, dolores musculares, dolor de cabeza, náuseas y diarrea.

Lara Herrero, viróloga y líder de investigación en Virología y Enfermedades Infecciosas en la Universidad Griffith, explicó que “la evidencia hasta el momento sugiere que NB.1.8.1 podría propagarse con mayor facilidad y eludir parcialmente la inmunidad derivada de infecciones previas o de la vacunación”.

Herrero señaló que las múltiples mutaciones de esta variante le permiten infectar las células de forma más eficiente que sus predecesoras. Además, advirtió que “es posible que una persona infectada con NB.1.8.1 tenga mayor probabilidad de transmitir el virus a otra persona, en comparación con las variantes anteriores”.

La investigadora también destacó que esta capacidad de evasión inmune podría estar impulsando el crecimiento de casos registrados en los análisis genómicos. “Estos factores podrían explicar su aumento en los datos de secuenciación”, precisó.

La OMS pidió a los países mantener la vigilancia activa sobre la evolución de las variantes para evitar una sobrecarga en los sistemas sanitarios. También reiteró la importancia de seguir impulsando la vacunación, como se indica en su informe del 28 de mayo.

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