Roy Daza

Los acontecimientos del tres de enero de este año, dejaron como saldo la caída en combate de ciento siete héroes que ofrendaron su vida en defensa de la Patria, más de ciento cincuenta heridos, y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y de la Primera Dama y Diputada, Cilia Flores, el hecho más grave que ha tenido lugar en Venezuela, en doscientos años de vida republicana.

Esta acción estuvo precedida por once años de sanciones económicas que afectaron de manera significativa a la economía y al sistema de bienestar la nación.

La paralización casi total de la actividad petrolera, principal fuente de los ingresos en divisas del país, el bloqueo a las transacciones financieras internacionales, lo que derivó en dificultar la adquisición de insumos médicos, repuestos para nuestras industrias, bienes de diversa naturaleza, y todo ello acompañado por una intensa campaña mediática contra Venezuela, además, del cerco diplomático y de múltiples agresiones políticas.

El gobierno estadounidense escaló la agresión con el bombardeo a Caracas y a distintos puntos de los estados Miranda y La Guaira, y de manera reiterada emite declaraciones que se pueden calificar como agresiones políticas, alejadas de los acuerdos diplomáticos alcanzados.

Ante los sucesos de la madrugada del tres de enero, el Tribunal Supremo de Justicia determinó que no existe falta absoluta del Jefe de Estado, toda vez que nuestra Constitución, -ni ninguna otra en el mundo-, establece el secuestro como una causal, por lo tanto, el máximo tribunal de la nación ordenó a la Vicepresidenta Delcy Rodríguez asumir las funciones del Presidente de la República, acto que fue refrendado por la Asamblea Nacional, que el día 5 de enero la juramentó, con el apoyo irrestricto de los poderes públicos del Estado, y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

La decisión política asumida por las máximas autoridades de la democracia bolivariana fue definir las prioridades en este nuevo momento político: 1) La liberación del Presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores; 2) Mantener la paz y la estabilidad del país; y 3) Avanzar en desarrollo del Plan de Gobierno de las 7 transformaciones.

Desde enero, las movilizaciones populares se han desplegado por todo el territorio nacional, y entre el 19 de abril y el 1° de mayo se realizó la “Gran Peregrinación”, que consistió en actos y marchas en los 24 estados de la nación, y una concentración sin precedentes en el centro de Caracas, en la cual se exigió el levantamiento definitivo de las sanciones económicas, y la paz.

La línea política de la diplomacia bolivariana de paz trazada por la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, en su alocución ante la Asamblea Nacional el 15 de enero, es un hecho trascendente, estamos claros que existe una contradicción histórica entre la Doctrina Monroe y la Doctrina Bolivariana y, además, propuso alcanzar una relación de mutuo respeto entre Caracas y Washington, y promover un proceso de reconciliación nacional entre todas las fuerzas políticas y sociales.

Es así como se avanzó en que nuestra representación diplomática reabriera la Embajada de Venezuela en Washington, y otro tanto, hizo la diplomacia estadounidense en Caracas, estableciéndose, con toda claridad las líneas de cooperación que se venían discutiendo con la Administración Trump, antes de los sucesos de enero, y el cerco naval y aéreo que lo precedió desde agosto de 2025.

Estamos ante una situación compleja, inédita, el plan de los enemigos de Venezuela consiste en dividir a las fuerzas revolucionarias y al pueblo, es por ello que la unidad es un factor determinante para poder superar los grandes desafíos que tenemos por delante.

Ahora mismo, los 5 Poderes Públicos de la República actúan a plenitud, lo mismo que las 24 gobernaciones, las 335 alcaldías, y todo el entramado estructural de la democracia venezolana.

La nueva situación aceleró el proceso de unificación de distintos sectores políticos y sociales, en lo que se conoce como los Grandes Consensos, referidos a la paz y la estabilidad política, el crecimiento de la economía, -que viene de catorce trimestres de crecimiento-, y la progresiva restauración del Estado de Bienestar, razón por la cual se han tomado medidas como la de aumentar el ingreso mínimo integral, y el despliegue de atención a las áreas críticas de los servicios públicos, en un momento de crisis climática grave en el país; en el campo de la salud y en la educación, así como también, está en marcha la ejecución de los proyectos de obras comunitarias, decididos por la población en la Consulta Nacional Popular del 8 de marzo.

Las decisiones políticas en curso son: Ley de Amnistía, aprobada por unanimidad en el parlamento; la creación del Programa para la Paz y la Convivencia; la reforma del Poder Judicial; la reforma a la Ley de Hidrocarburos para facilitar la captación de recursos para recuperar la producción petrolera, de la mima forma con la Ley de Minas, que es una de las fuentes de obtención de divisas.

Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos suspendió las sanciones referidas a la producción petrolera y las que tienen que ver con el Banco Central de Venezuela, condición esencial para recomponer la comercialización de petróleo y gas, que fue paralizada en 2019 por decisión de Estados Unidos y no de Venezuela. Hemos ratificado, una y otra vez, que estamos dispuestos a vender petróleo a todas las naciones del mundo que lo necesiten, y nuestro derecho al libre comercio de nuestros productos de exportación.

Venezuela no se detiene, tanto en la movilización popular como en la acción de gobierno, afincando nuestros análisis y decisiones políticas en la realidad, como bien lo enseñó el Comandante Hugo Chávez, vamos avanzando teniendo conciencia de los cambios geopolíticos en curso.

Desde el punto de vista político hay que reiterar un asunto de suma importancia, el Partido Socialista Unidos de Venezuela, las fuerzas políticas y sociales agrupadas en el Polo Patriótica y las diferentes corrientes políticas de la oposición democrática, sostienen una posición firme, clara, contundente, en relación a la preservación de la paz, la soberanía de la nación, la defensa de la democracia, y un aspecto muy importante: defender los derechos sociales del pueblo.

La corriente fascista está aislada y debilitada, son los únicos que reivindican como suya la agresión del tres de enero y el bombardeo a Caracas, insisten en mantener las sanciones económicas, e intentan liquidar las instituciones de la democracia venezolana.

Las fuerzas bolivarianas estamos en pie de lucha, sabemos que mantenernos unidos es la clave para superar los obstáculos que tenemos por delante, y estamos absolutamente conscientes de afincarnos en nuestro ideario que se fundamenta en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, del Comandante Hugo Chávez y del Presidente Nicolás Maduro; contamos con una fuerza organizada en todo el territorio nacional y con un programa de Gobierno.

Los bolivarianos ratificamos el mensaje del comandante Chávez: Unidad, Lucha, Batalla y Victoria.

Roy Daza: escritor y periodista, diputado ante la Asamblea Nacional por el PSUV.