Durante su intervención en el Foro Internacional de Revisión de la Migración 2026 de la ONU, el viceministro Alexander Yánez reivindicó la tradición de Venezuela como nación de acogida y rechazó categóricamente la criminalización de la movilidad humana, sentenciando que migrar no es una amenaza ni un delito. El diplomático denunció que el flujo migratorio venezolano ha sido inducido por las medidas coercitivas unilaterales y denunció la «politización» del tema, la cual ha generado campañas de estigmatización y políticas hostiles que vulneran los derechos de sus ciudadanos en el extranjero.

Ante la plenaria, Yánez hizo un llamado urgente al Sistema de Naciones Unidas para que actúe con neutralidad e independencia, evitando que la labor humanitaria sea instrumentalizada como herramienta de presión política. En este sentido, el Gobierno Bolivariano manifestó su repudio a las deportaciones masivas y a cualquier trato cruel o inhumano, advirtiendo que ver al migrante como un peligro solo fortalece a las redes criminales y profundiza la deshumanización del hecho migratorio

Finalmente, el representante venezolano destacó la efectividad del Plan Vuelta a la Patria, informando que entre los años 2018 y 2025 más de un millón de personas han retornado al país de forma voluntaria. Con estos resultados, Venezuela ratificó su compromiso con una movilidad segura, ordenada y regular, exigiendo un enfoque multilateral que priorice la dignidad humana y soluciones concretas frente a las causas estructurales que provocan el desplazamiento.

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