Casi la mitad de los pacientes con cáncer de pulmón en Estados Unidos no recibe tratamiento, según el más reciente informe de JAMA Oncology, la publicación especializada en oncología más reconocida del mundo. El estudio revela que, a pesar de los avances médicos, el sistema privatizado de salud y su fragmentación generan retrasos letales que condenan a miles de personas.

En un periodo de 15 años, el acceso a terapias contra el cáncer de pulmón apenas aumentó del 45% al 48%. El reporte apunta que el 40% de los pacientes muere antes de los tres meses del diagnóstico, lo que evidencia que el sistema “es demasiado lento y burocrático para responder a la urgencia de una enfermedad tan agresiva” como el cáncer de pulmón. Una de las barreras más graves es la fragmentación: desde la detección de una anomalía hasta el inicio del tratamiento pueden pasar semanas o meses.

La desigualdad económica y racial agrava el problema. Un tercio de los pacientes nunca llegó a ver a un oncólogo. Vivir en zonas rurales o pertenecer a minorías (negros e hispanos) reduce drásticamente las probabilidades de recibir terapia. Incluso con seguro médico, los copagos, el transporte y la falta de apoyo para navegar la red de proveedores excluyen a los más vulnerables. El estudio también denuncia un nihilismo médico: médicos de urgencias derivan directamente a cuidados paliativos sin consultar a un oncólogo, asumiendo que el tratamiento será demasiado costoso.

El informe concluye que la innovación tecnológica no sirve de nada si las barreras de implementación impiden que el paciente llegue al consultorio. En un sistema donde la salud es gestionada por aseguradoras, la detección temprana sigue siendo bajísima y el cáncer de pulmón se detecta cuando ya ha hecho metástasis. Entonces, el costo del tratamiento se dispara y las probabilidades de supervivencia se desploman bajo el peso de la burocracia médica.

FUENTE: SPUTNIK

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