El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, rompió el silencio ante la creciente controversia por el elevado costo de las entradas para la Copa del Mundo 2026. Durante su participación en la Conferencia Global Anual del Instituto Milken, el directivo defendió la política tarifaria de la organización, argumentando que los precios son un reflejo directo de la oferta y la demanda en el mercado de entretenimiento más avanzado del mundo.
Ante las acusaciones de precios prohibitivos, que alcanzan los 11,000 dólares para la gran final a valor nominal, Infantino señaló a la reventa legal en EE.UU. como el principal factor de distorsión. Según el mandatario, establecer precios bajos en origen solo fomentaría la especulación en el mercado secundario. «Si vendes entradas a un precio demasiado bajo, se revenderán a más del doble. Tenemos que aplicar las tarifas del mercado», sentenció.
Un interés sin precedentes: 500 millones de solicitudes
La magnitud del Mundial 2026 ha desbordado cualquier previsión histórica. La FIFA reveló datos que explican la presión alcista:
- Explosión de demanda: Se han registrado más de 500 millones de solicitudes de boletos, cifra que pulveriza los 50 millones recibidos para los mundiales de Rusia 2018 y Catar 2022 combinados.
- Inflación de la final: El precio original para el partido decisivo en Nueva York ha pasado de un máximo de $1,600 en Catar a los $11,000 actuales, reflejando el estatus de «evento premium» que la FIFA busca otorgar al torneo.
Acciones legales y rechazo de las hinchadas
La postura oficial de la FIFA enfrenta una resistencia sin precedentes en Europa. La asociación Football Supporters y el grupo Euroconsumers han presentado una demanda ante la Comisión Europea, calificando la estructura de precios como una «extorsión» y una «traición monumental» a la esencia popular del fútbol. La demanda busca prohibir el sistema de «precios dinámicos» que inflan el costo de las localidades según el interés del momento.
Contraste entre accesibilidad y lujo
Frente a los reportes de entradas en reventa por 2 millones de dólares en plataformas como Marketplace, Infantino fue tajante al desestimar estas cifras como especulativas, aunque prometió —con tono irónico— llevar personalmente «una salchicha y una Coca Cola» a quien decida pagar tal suma por la experiencia.
Mientras la polémica escala, la FIFA insiste en que el 25% de la boletería para la fase de grupos se mantiene por debajo de los 300 dólares, buscando un equilibrio entre la rentabilidad del evento más costoso de la historia y el acceso de los aficionados comunes.
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