En un movimiento que oscila entre la presión militar y la apertura diplomática, el presidente Donald Trump confirmó este martes la suspensión temporal del ‘Proyecto Libertad’, la ambiciosa operación naval desplegada en el estrecho de Ormuz. La decisión busca evaluar la viabilidad de un «Acuerdo Completo y Definitivo» con Teherán, tras la mediación de Pakistán y otros actores internacionales.
Éxito militar y condicionamiento diplomático
A través de la plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense vinculó este cese de hostilidades al «enorme éxito» de la campaña aérea y naval ejecutada el pasado lunes. No obstante, Trump aclaró que la tregua es estrictamente operativa y no implica un levantamiento de las sanciones:
- Mantenimiento del asedio: El bloqueo naval en el estrecho de Ormuz permanece en «pleno vigor y efecto».
- Estado de alerta: Las tropas estadounidenses, compuestas por 15.000 efectivos y más de 100 aeronaves, mantienen su operatividad máxima ante cualquier ruptura de la paz.
Ormuz: Un tablero de alta tensión
El ‘Proyecto Libertad’ surgió como una respuesta directa al cierre del estrecho anunciado por la Guardia Revolucionaria de Irán el pasado 18 de abril. Con el despliegue de destructores de misiles guiados y plataformas no tripuladas, Washington busca asegurar la libre navegación en un corredor donde Teherán ha amenazado con atacar a cualquier buque que colabore con el «enemigo».
El presidente Trump justificó esta prórroga del alto el fuego señalando una presunta fractura interna en el gobierno iraní. Según el mandatario, la pausa permitirá a los mediadores paquistaníes gestionar una propuesta unificada por parte de los líderes de la República Islámica, marcando así un compás de espera que definirá el futuro de la seguridad energética global.
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