Tres días después de la jornada electoral, Perú se encuentra sumido en una profunda incertidumbre política. Con el 90,7% de las actas contabilizadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), se registra un virtual empate técnico entre tres candidatos que luchan por el segundo lugar. Mientras la candidata Keiko Fujimori (Fuerza Popular) lidera con el 16,9% de los votos y tiene asegurado su pase al balotaje del 7 de junio, el nombre de su contrincante sigue siendo un misterio debido a la mínima diferencia de votos entre los aspirantes que la secundan.
En el actual escenario, el izquierdista Roberto Sánchez Palomino, de Juntos por el Perú, se ubica momentáneamente en la segunda posición con el 12% de los sufragios, apenas aventajando por unos 23.000 votos al ultraconservador Rafael López Aliaga (Renovación Popular), quien registra un 11,9%. Pisándoles los talones se encuentra el centrista Jorge Nieto Montesinos, del Partido del Buen Gobierno, con el 11%. La volatilidad del conteo es tal que, en las últimas 24 horas, las posiciones entre estos tres candidatos han rotado constantemente, manteniendo al país en vilo a la espera del último 10% de las actas.
La estrechez de los resultados ha desatado una ola de tensión y advertencias de conflicto postelectoral. Rafael López Aliaga ha redoblado sus denuncias de fraude, exigiendo la anulación de los comicios y amenazando con convocar a una «insurgencia civil» mediante marchas multitudinarias si no se respetan sus reclamos. Por su parte, Sánchez Palomino también ha llamado a sus bases y a las fuerzas sociales a la movilización permanente, solicitando además la vigilancia de la comunidad internacional para garantizar que se respete el voto andino y rural, el cual considera decisivo para su avance a la segunda vuelta.
Mientras la ONPE avanza en el procesamiento de las actas finales, el clima en el país es de máxima vigilancia. Jorge Nieto Montesinos, con una postura más cauta pero firme, ha asegurado que la pelea no ha terminado y que la distancia se acorta minuto a minuto. Analistas coinciden en que, independientemente del resultado final del conteo, la impugnación de votos y las exigencias de recuento marcarán las próximas semanas, lo que anticipa un inicio de campaña para el balotaje bajo un manto de cuestionamientos institucionales.
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