Los futuros del crudo Brent experimentaron hoy un salto drástico, subiendo más de 4 dólares hasta alcanzar los 116,55 dólares por barril, según datos de Reuters. Este repunte, uno de los más agresivos en meses recientes, responde directamente al recrudecimiento de las tensiones militares entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como a los temores de una incursión terrestre inminente en puntos estratégicos como la isla de Jarg. La incertidumbre sobre la estabilidad del suministro a través del Estrecho de Ormuz ha empujado a los inversores a una compra masiva, elevando el crudo a niveles que amenazan con desatar una nueva ola inflacionaria global.

Analistas del sector advierten que este incremento refleja una «prima de riesgo de guerra» cada vez más pesada sobre los mercados energéticos. Con el despliegue de activos navales adicionales en la región, como el buque de asalto anfibio USS Tripoli, y los informes sobre planes de contingencia para una ofensiva terrestre, el mercado anticipa que cualquier interrupción prolongada en la infraestructura petroquímica iraní podría llevar los precios hacia el umbral de los 150 dólares. La volatilidad actual subraya la fragilidad de la seguridad energética mundial frente a un conflicto que parece entrar en su fase más impredecible y peligrosa.

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