La crisis política en Perú ha sumado un nuevo capítulo este martes con la destitución de José Jerí, quien se desempeñaba como presidente interino desde hace apenas cuatro meses. En ese sentido, el Parlamento, en un pleno extraordinario convocado de urgencia, decidió su salida con 75 votos a favor, 24 en contra y tres abstenciones.
Al respecto, Fernando Rospigliosi, primer vicepresidente encargado de la Presidencia del Congreso, fue el responsable de anunciar oficialmente que el cargo de presidente de la República se encuentra vacante, cerrando así un mandato breve y turbulento que comenzó tras la salida de Dina Boluarte.
Reuniones secretas y tráfico de influencias
La caída de Jerí se aceleró tras una serie de acusaciones que minaron su credibilidad, el detonante principal fue el señalamiento por presunto tráfico de influencias, vinculado a reuniones nocturnas con el empresario chino Zhihua Yang. Además, el propio mandatario admitió recientemente haber realizado estos encuentros fuera de Palacio de Gobierno y oculto bajo una capucha, una conducta que calificó de «inadecuada» pero que para el Legislativo representó una falta grave a la transparencia.
A los problemas diplomáticos se sumaron las críticas del partido Renovación Popular, que denunció un presunto abuso de poder en la sede de Gobierno, ya que según las acusaciones, el mandatario habría utilizado su posición para favorecer la contratación de personas cercanas con sueldos elevados. Asimismo, se le reprochó su desentimiento ante la inseguridad ciudadana, el problema que más preocupa a los peruanos, mientras su imagen pública se deterioraba por reportes de fiestas exclusivas y polémicas personales.
La defensa de Jerí ante las acusaciones
En sus últimas declaraciones, Jerí intentó defenderse calificando las denuncias como una «cortina de humo» y señalando que muchas de las críticas tenían tintes misóginos contra las profesionales de su entorno.
Sin embargo, el peso de siete mociones de censura y la vinculación de su entorno con investigaciones escabrosas del pasado año (incluyendo el asesinato de una asesora legislativa) terminaron por convencer a la mayoría parlamentaria de que su continuidad en el cargo era insostenible.
Fuente: Medios Internacionales
360°/PG/OBP



