A pocos meses de que el calendario marque el inicio de las lluvias, en Los Frailes de Catia el sonido del agua ha sido reemplazado por el de las mezcladoras de concreto, ya que los equipos de Obras Públicas trabajan a contrarreloj para completar la canalización de 144 metros lineales de su quebrada principal, un punto crítico que durante años ha mantenido en vilo a los residentes del sector cada vez que el cielo se oscurece.
En ese sentido, el corazón del proyecto es la construcción de un «cajón de concreto armado», una estructura cerrada que funcionará como una autopista subterránea para el agua y, para lograrlo, los ingenieros han tenido que ejecutar una maniobra delicada: desviar el cauce natural mientras las máquinas excavan y remueven toneladas de material.
Todo esto con el objetivo de que, para cuando lleguen los primeros aguaceros de 2026, el caudal corra de forma confinada, eliminando el riesgo de que la quebrada salte de su cauce hacia las viviendas. Además Ligia Ceverí, parte de la comunidad, comenta que la obra no es solo cemento y cabilla, sino seguridad preventiva.
La meta es clara: evitar que la historia de desbordamientos se repita, es así como con la finalización de este encofrado, Catia espera dejar de ser noticia por emergencias climáticas y empezar a serlo por una infraestructura que, finalmente, logró ganarle la partida al invierno.
Fuente: Prensa del Ministerio del Poder Popular de Obras Públicas
360°/PG/OBP



