Lo que hace apenas un año era una de las crisis migratorias más severas del hemisferio se ha transformado en un escenario de calma inesperada, ya que según las últimas cifras oficiales del gobierno de Panamá, el flujo de migrantes a través del Tapón del Darién ha registrado una caída histórica del 99% durante el año 2025, marcando lo que muchos analistas consideran el fin de esta ruta como vía masiva hacia Norteamérica.
De esa manera, el contraste entre periodos es drástico, ya que mientras que en 2024 más de 300,000 personas desafiaron la peligrosidad de la selva, el cierre de 2025 reportó apenas 3,091 tránsitos. Esta cifra devuelve las estadísticas de movilidad a niveles de 2012, borrando una década de incremento exponencial en el paso fronterizo entre Colombia y Panamá.
Las tres claves del freno migratorio
Expertos y autoridades coinciden en que este cambio radical no es casual, sino el resultado de una estrategia de «pinzas» políticas y medidas de control físico:
El «Efecto Trump» y la Tolerancia Cero: Desde su investidura en enero de 2025, el presidente estadounidense implementó políticas de control interno estrictas. El mensaje de que la llegada a la frontera sur de EE. UU. ya no garantiza la entrada, sumado al aumento de deportaciones inmediatas, ha servido como un fuerte desincentivo.
El «Muro de Mulino» en Panamá: El presidente panameño, José Raúl Mulino, ejecutó su promesa de cerrar las principales «trochas» o caminos informales. Mediante el uso de barreras físicas y un incremento en la vigilancia aérea y terrestre, el paso por la selva se ha vuelto logísticamente inviable.
Puente Aéreo de Deportación: La impunidad en el cruce terminó con la implementación de vuelos chárter de expulsión. En el último año, Panamá reportó 22 vuelos de retorno financiados mediante convenios internacionales, asegurando que quienes logran cruzar sean devueltos a sus países de origen en poco tiempo.
¿Qué significa esto para los venezolanos?
Durante años, los venezolanos encabezaron las listas de nacionalidades que atravesaban el Tapón del Darién buscando el «sueño americano», sin embargo, el panorama actual ha forzado a miles a buscar vías legales o, simplemente, a desistir del viaje por tierra debido al altísimo riesgo de ser deportados apenas pisen suelo panameño. Es así, como la selva, que fue escenario de historias desgarradoras, hoy vuelve a ser ese muro verde casi impenetrable que fue hace 13 años.
Fuente: Medios Internacionales
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