La Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (Abae), junto al Ministerio para Ciencia y Tecnología (Mincyt), ha puesto la tecnología satelital al servicio de un reto ambiental que crece cada año: el avance del sargazo en las costas del Caribe venezolano. Ambas instituciones trabajan para anticiparse a este fenómeno y reducir sus efectos antes de que impacte de lleno las playas y la vida marina.
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El proyecto se centra en identificar y entender el comportamiento de esta macroalga flotante, cuyos efectos ya han causado estragos en otros países del Caribe, especialmente en México. Para Rosana Sánchez, investigadora de la Dirección de Aplicaciones Espaciales de la Abae, el sargazo “es una macroalga marina, caracterizada por poseer vesículas llenas de aire que le permiten flotar y mantenerse en la superficie del océano”. Aunque forma parte del ecosistema, su crecimiento se ha disparado por el aumento de nutrientes en el agua, y su ruta desde las cercanías del Amazonas hasta el norte del Caribe ha generado afectaciones ambientales y económicas allí donde toca tierra.
El exceso de esta alga reduce drásticamente el oxígeno marino y provoca desequilibrios ecológicos que perjudican arrecifes, peces y demás especies asociadas. También complica la pesca y deteriora las playas, afectando directamente el turismo. Ante esta realidad, Sánchez explica que el propósito central del estudio es ubicar con precisión las manchas de sargazo para diseñar acciones que permitan enfrentarlas a tiempo, combinando observación en campo y análisis satelital.
Para lograrlo, la Abae participó en mayo en un crucero científico organizado con el apoyo del Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos (Inea). Durante el recorrido entre La Guaira y la Isla de Aves, el equipo registró y georreferenció los puntos de mayor concentración de algas. Luego contrastó esa información con imágenes del satélite Sentinel, lo que permitió verificar la magnitud del fenómeno y confirmar su presencia en zonas clave como Margarita, Coche, Cubagua, La Orchila e Isla de Aves. Este cruce de datos ha permitido generar un monitoreo continuo y cada vez más preciso.
Gracias a estas observaciones, la Abae puede emitir alertas tempranas y prever la llegada de grandes acumulaciones de sargazo, lo que facilita su recolección y abre la puerta a posibles usos de la biomasa recuperada.
Fuente: Últimas Noticias
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