Ecuador atraviesa una de las crisis de seguridad más graves de su historia reciente. Según cifras de la Policía Nacional, difundidas por medios locales, en lo que va de 2025 se han registrado 60 masacres, lo que equivale a casi dos ataques múltiples por semana.
Entre enero y julio se contabilizaron 58 de estos hechos, a los que se suman dos recientes ocurridos en agosto, con un saldo total de 287 víctimas fatales. El último fin de semana, la violencia se recrudeció con dos ataques: uno en Santa Lucía, Guayas, donde ocho personas murieron —incluido el hermano del alcalde—, y otro en Monte Sinaí, Guayaquil, donde seis ciudadanos perdieron la vida en una emboscada vinculada al microtráfico.
Las autoridades atribuyen esta ola de violencia a la disputa entre bandas criminales como los Tiguerones y los Choneros, principalmente en las provincias de Guayas, Manabí y Los Ríos. Analistas apuntan a que la extradición de José Adolfo Macías, alias “Fito”, ha generado una pugna interna por el control de rutas y territorios del narcotráfico, en un escenario de creciente fragmentación del crimen organizado.
En el primer semestre de 2025, Ecuador superó los 4.500 homicidios, y especialistas advierten que el país podría cerrar el año como el más violento de su historia. Pese a los estados de excepción decretados desde enero de 2024, cuando el presidente Daniel Noboa declaró un conflicto armado interno contra las mafias, la delincuencia no cede y la ciudadanía exige respuestas urgentes y efectivas ante la escalada criminal.



