Mantener la mente activa es una necesidad médica que puede retrasar la aparición de síntomas de demencia entre cinco y siete años. La investigación indica que los hábitos cognitivos constantes permiten ganar tiempo de calidad al fortalecer la salud cerebral. A continuación, se presentan cinco prácticas fundamentales para proteger la memoria:

  1. Lectura frecuente: Funciona como un escudo que obliga a las neuronas a conectarse, creando una «reserva cognitiva». No importa el género; lo relevante es el hábito de leer para mantener el cerebro ejercitado.

  2. Escribir: Redactar textos largos, cartas o llevar un diario ayuda a procesar información compleja. Este ejercicio protege el tejido cerebral contra la acumulación de proteínas dañinas vinculadas a la pérdida de memoria.

  3. Aprender otro idioma: Es considerado el ejercicio más completo para el cerebro. Al alternar entre reglas y signos diferentes, se logra reducir el riesgo de deterioro cognitivo leve en un 36%.

  4. Turismo cultural y curiosidad: Visitar museos o bibliotecas rompe la rutina y funciona como un tónico cerebral. La exposición a entornos intelectuales desde temprana edad construye una barrera protectora para el futuro.

  5. Uso del diccionario: Buscar palabras desconocidas mantiene la agilidad mental. Esta práctica expande la capacidad de análisis y asegura que el cerebro no pierda su capacidad de consulta y aprendizaje.

Fuente: Medios Digitales

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