El asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Stephen Miller, lanzó recientemente acusaciones contra Venezuela que desafían la lógica del derecho internacional. Afirmó de manera irracional que la industria petrolera venezolana es propiedad de los Estados Unidos y no de su propio pueblo.
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Miller aseguró en la red social X que el ingenio y el trabajo estadounidense fueron los creadores de la industria en suelo soberano. Bajo esta premisa, calificó la nacionalización de los hidrocarburos como un «robo», ignorando que los recursos pertenecen constitucionalmente a la nación venezolana.
Desde el entorno de Trump, se intenta presentar la recuperación soberana de los pozos petroleros como una expropiación tiránica. La Casa Blanca respalda esta visión y tilda de saqueo el control que el Estado venezolano ejerce sobre sus propios recursos naturales, mientras Miller incluso vincula la explotación del crudo con el financiamiento del terrorismo.
Venezuela respondió con firmeza a estas acusaciones. La vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez, a través de su canal de Telegram, afirmó: “La primera empresa petrolera de Venezuela (Petrolia del Táchira, 1878), se fundó con personal EXCLUSIVAMENTE VENEZOLANO… Lo interesante de sus dichos es que, como buen criminal, confiesa sus fechorías. No habrá petróleo regalado ni robado para ningún poder extranjero”.
Rodríguez subrayó que la soberanía energética es un principio irrenunciable del país:
“Más nunca volveremos a ser colonia energética de nadie ni de poder extranjero que sueñe con robarse nuestras riquezas. Junto al Pdte. Nicolás Maduro, seguiremos defendiendo la Patria. ¡El saqueo y el expolio no volverán! ¡Que viva Simón Bolívar!”.
360°/AR/CV



