La administración de Donald Trump aprobó de forma discreta una nueva licencia que autoriza a la gigante petrolera Chevron a reanudar sus operaciones en Venezuela, según informó The Wall Street Journal citando fuentes cercanas a las negociaciones.

Este giro marca un alejamiento de la línea dura que hasta ahora había caracterizado la política exterior de Washington hacia el gobierno de Nicolás Maduro. Para muchos analistas, la decisión refleja un intento de equilibrar los intereses energéticos de Estados Unidos con la compleja geopolítica que envuelve a la nación sudamericana.

“Chevron continuará operando en Venezuela”

La analista internacional Carolina Escarrá celebró la noticia y explicó el trasfondo del acuerdo:

“El acuerdo es que Chevron continúa en Venezuela, lo cual es una excelente noticia, no solamente porque denota una negociación de muy alto nivel, sino porque va a seguir operando, no solamente Chevron sino todo lo que venía haciendo con todos los recursos operativos en el país. Va a comenzar nuevamente a bombear”.

Escarrá recordó que, hace aproximadamente un mes, ya se hablaba de un acuerdo energético entre Trump y las principales petroleras del mundo. Este anuncio podría estar directamente vinculado a negociaciones sostenidas entre el gobierno de Trump y el de Maduro, sin intermediarios.

Venezuela, en el centro de la estrategia energética mundial

La experta también subrayó dos puntos clave:

  1. Las negociaciones se hicieron directamente entre Washington y Caracas, desmontando versiones mediáticas que señalaban a terceros países como intermediarios.

  2. Venezuela sigue siendo un actor central en el equilibrio energético global, especialmente tras el reciente informe de la OPEP, que desmiente las proyecciones pesimistas sobre la vida útil del petróleo.

“Incluso el informe de la OPEP plantea que va a aumentar la demanda de petróleo y va a seguir existiendo a pesar de las energías renovables. Venezuela está en el centro de ese equilibrio energético mundial”, concluyó Escarrá.

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