Venezuela ha consolidado su soberanía en el rubro de las oleaginosas al anunciar que el país ya produce el 100% del aceite crudo de palma necesario para satisfacer el mercado nacional. Este logro no solo garantiza el suministro para el consumo humano, sino que también asegura los insumos requeridos por la industria de nutrición animal.
La aceleración de la capacidad productiva ha sido el factor determinante para alcanzar esta meta. Según los balances más recientes del sector, el rendimiento ha mantenido una curva ascendente sostenida:
Cierre de 2024: La producción finalizó en 98.464 toneladas métricas (Tm).
Noviembre de 2025: A falta de un mes para cerrar el año, la producción ya alcanza las 109.601 Tm, superando con creces los registros históricos previos.
Este incremento responde a la incorporación de más de 25.000 nuevas hectáreas de cultivo, una expansión que ha dinamizado la economía rural y fortalecido la generación de empleo en las zonas productoras del país.
El motor de la extracción: Alianza Público-Privada
El éxito del modelo descansa en una estructura operativa de siete plantas extractoras que procesan el fruto nacional bajo un esquema de colaboración estratégica. Bajo la coordinación del Comisionado Nacional de Aceites y Grasas y la gestión de Industrias Diana, el parque industrial se divide en:
Sector Privado: Liderado por empresas como PACASA, Grasas El Puerto, Aceiteca, El Palmeral y Polar.
Sector Público: Representado por Palmeras Diana del Lago y Bananera.
Esta sinergia ha permitido consolidar una cadena de suministro robusta, garantizando que el flujo de materia prima hacia las industrias de alimentos sea constante y eficiente.
Proyección hacia 2026: sostenibilidad e innovación
Tras alcanzar la meta del autoabastecimiento, el sector palmicultor venezolano ya fija su mirada en el próximo ciclo. Los objetivos estratégicos para el 2026 se centran en tres pilares fundamentales, proyectando un sector agroindustrial capaz de sostener el crecimiento económico nacional de forma autónoma.:
Innovación tecnológica: Optimización de los procesos de extracción para mejorar el rendimiento por hectárea.
Sostenibilidad: Asegurar que la expansión del cultivo mantenga un equilibrio con el entorno.
Desarrollo económico: Fortalecer las alianzas actuales para potenciar la competitividad del país a largo plazo.
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