El Gobierno venezolano reiteró este lunes su preocupación por el aumento de las agresiones de Washington y cuestionó cualquier maniobra que pretenda presionar con el petróleo. Para Caracas, la “energía no puede convertirse en arma de guerra”, especialmente ahora, cuando —según señalan— existe “bloqueo total” en las costas del país ordenado por Donald Trump, además del reciente asalto a buques petroleros en aguas venezolanas.
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El canciller Yván Gil tomó la palabra y leyó una carta que Nicolás Maduro envió a los países miembros de la ONU. El mensaje llegó en la antesala de una sesión del Consejo de Seguridad, convocada para revisar lo que Caracas considera una agresión directa de Estados Unidos contra la nación suramericana. En ese texto, Maduro alertó sobre “una escalada de acciones de extrema gravedad por parte del Gobierno de EE.UU., cuyos efectos trascienden” las fronteras venezolanas y “amenazan con desestabilizar a toda la región y al sistema internacional en su conjunto”.
«Una amenaza directa»
Maduro dedicó parte del documento a la llamada Operación Lanza del Sur, que el Pentágono promueve con el argumento de “eliminar a los narcoterroristas” del hemisferio occidental. El mandatario afirmó que la iniciativa “constituye una amenaza directa del uso de la fuerza prohibida por la Carta de las Naciones Unidas”. También condenó los bombardeos a pequeñas embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, ataques que dejaron más de cien muertos. Para Maduro, son “ejecuciones extrajudiciales” que “violan el derecho a la vida” y vulneran leyes y convenios internacionales. Además, subrayó: “No se trata de incidentes aislados, sino de una práctica sistemática de uso letal de la fuerza fuera de todo marco legal internacional”.
Venezuela denuncia los «graves actos de piratería»
En la carta, el presidente venezolano también acusó a Estados Unidos del “secuestro” y “robo” de tanqueros que transportaban millones de barriles de petróleo. Maduro rechazó la instrucción de Trump de aplicar un “bloque naval absoluto” contra los barcos que movilizan crudo venezolano y calificó esas acciones como “graves actos de piratería” cometidos por fuerzas armadas de un Estado. Aseguró que estos hechos “constituyen adicionalmente actos de agresión”, amparándose en lo que establecen Naciones Unidas y diversos tratados internacionales.
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