Un día después de que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunciara un aumento salarial durante el cierre de la Gran Peregrinación Nacional en Caracas, el equipo de 360 se trasladó a la redoma de la Vega para recoger la opinión de los habitantes sobre la medida. El consenso general apunta a que, aunque el incremento no es suficiente el camino trazado por el Ejecutivo va por buen rumbo: responsable, estudiado y con la mira puesta en no repetir errores del pasado.

Los venezolanos coinciden en que lo anunciado por Rodríguez es un avance real frente a los sueldos devaluados de años atrás. Una trabajadora del sector comercio resumió el sentir popular: “Antes cobraba 130 bolívares; esto es algo más. No son los mil que decía la gente, porque eso sería peligroso, porque el Estado no podría cubrirlo después”.

Otro vecino de la redoma señaló: “El aumento no fue mayor cosa por la situación económica que vive Venezuela, pero creemos que ya vamos solventando (…) y la gente va a tener más poder adquisitivo. No mucho, pero ya va a poder resolver”.

Lo que más valoran en esta comunidad es que el incremento se entregue de manera progresiva y ajustada a la realidad fiscal del país. La presidenta encargada ya había anunciado que se haría un estudio, donde el remedio no fuese peor que la enfermedad. Tenía que ser un aumento sostenible.

Los ciudadanos prefieren un ajuste mesurado a una disparada sin control. Para muchos, el aumento representa más que un número: la recuperación de la confianza en que el ingreso puede recomponerse sin poner en riesgo la macroeconomía.

La mayoría concordó que no es la solución definitiva, pero sí un paso firme.

360/LT