Desde su detección el 1 de julio de 2025, el objeto interestelar 3I/ATLAS no ha dejado de generar inquietud y curiosidad. Científicos, aficionados y hasta escépticos han seguido cada actualización con atención, mientras los astrónomos insisten en que se trata de un cometa.

La confirmación más reciente llegó desde Sudáfrica, donde el radiotelescopio MeerKAT —una red compuesta por 64 antenas de 13,5 metros— logró registrar por primera vez una señal de radio vinculada a 3I/ATLAS, aunque no del tipo sensacional que algunos esperaban. A la par, el telescopio espacial Hubble tomó una imagen impresionante del cometa viajando a 209.000 km/h mientras atravesaba nuestro vecindario cósmico.

Según explicaron los investigadores en The Astronomer’s Telegram, lo que MeerKAT detectó el 24 de octubre —cinco días antes de que el cometa alcanzara su perihelio, a 210 millones de kilómetros del Sol— fueron líneas de absorción de radio producidas por radicales hidroxilo (OH) en frecuencias de 1665 y 1667 MHz. Estas señales no solo confirmaron actividad química, sino que también marcaron un punto clave en la observación de este objeto.

Los radicales OH se forman cuando la luz solar rompe las moléculas de agua, un proceso habitual en los cometas. Por eso, este hallazgo ha sido tan relevante: en septiembre, dos intentos de detección no dieron resultados, y fue la cercanía al Sol en octubre la que permitió finalmente registrar la absorción. Con ello, los científicos afianzan la idea de que 3I/ATLAS es un cometa real y no un objeto artificial, pues una nave metálica —como sugieren algunas teorías— no produciría este tipo de señales.

Fuente: Medios Internacionales

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