En un giro radical de la política exterior en Oriente Medio, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, emitió una orden directa y tajante al gobierno de Israel para detener de forma inmediata cualquier actividad militar en territorio libanés. A través de un mensaje contundente, el mandatario estableció una prohibición estricta que Tel Aviv debe acatar, marcando un punto de inflexión en la relación estratégica entre ambos aliados.

​El jefe de la Casa Blanca fue enfático al declarar: «Israel ya no bombardeará el Líbano. Estados Unidos les ha prohibido hacerlo. ¡Basta ya!». Esta postura desplaza la influencia operativa de Israel sobre el conflicto, ya que Washington asumirá la gestión directa de la seguridad en la región mediante una estrategia de colaboración independiente con las autoridades libanesas, abordando la situación de Hezbolá bajo criterios exclusivos del Departamento de Estado.

Avances sustanciales en la negociación nuclear

​Respecto a la tensión con Irán, el presidente Trump informó que las negociaciones diplomáticas han alcanzado un progreso decisivo hacia un acuerdo definitivo. El mandatario aseguró poseer la capacidad de asegurar el material nuclear iraní sin necesidad de realizar concesiones económicas o transacciones financieras. Trump fue enfático al aclarar que los términos pactados con Teherán respetan íntegramente la soberanía y los asuntos internos del Líbano.

Estabilidad comercial y apertura del estrecho de Ormuz

​Este anuncio coincide con un periodo de distensión global tras la apertura total del estrecho de Ormuz para el flujo comercial internacional. El presidente agradeció la disposición de la nación persa para facilitar el libre tránsito por esta vía marítima vital, señalando que la mayoría de los puntos críticos del nuevo convenio ya cuentan con el consenso de las partes involucradas.

​La administración Trump proyecta que estas medidas garantizarán una estabilidad duradera en la región, reduciendo significativamente los costos operativos del transporte global. Con estas acciones, la Casa Blanca reafirma sus nuevos pilares de política exterior: el control estricto del armamento nuclear, la seguridad de las rutas comerciales y la erradicación del financiamiento de conflictos prolongados.

360/AP/DRR