El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó que su gobierno haya enviado bombarderos B-1 cerca del territorio venezolano. La aclaratoria la hizo durante una reunión de su gabinete de seguridad centrada en temas de defensa y lucha contra el narcotráfico, celebrada este jueves 23 de octubre.
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Durante el encuentro, tanto Trump como el secretario de Guerra, Pete Hegseth, fueron consultados sobre los rumores que aseguraban el despliegue de estas aeronaves como una medida de presión militar hacia Venezuela. La respuesta del mandatario fue tajante: «No, es falso», sentenció.
A pesar de desmentir esa información, Trump reconoció que dentro de su administración existe un malestar con Venezuela. Según sus propias palabras, «por múltiples razones», el país suramericano sigue siendo motivo de preocupación para la Casa Blanca.
Por su parte, el presidente venezolano Nicolás Maduro ha reiterado en varias ocasiones que Venezuela es un territorio libre de plantaciones, laboratorios y tráfico de drogas. Sin embargo, Trump sostuvo una postura contraria, asegurando que «las drogas son parte del problema».
El intercambio de declaraciones refleja una vez más las tensiones entre ambos gobiernos, en medio de un contexto marcado por acusaciones cruzadas y percepciones opuestas sobre la lucha antidrogas en la región.
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